domingo, 9 de septiembre de 2012

Proyecto de Ley Jiménez debuta en la alfombra roja del sector cultural.


El cantautor y diputado Manuel Jiménez ha elaborado un anteproyecto de ley de mecenazgo y lo introdujo al conocimiento de sus homólogos en la Cámara de Diputados el pasado 27 de agosto del año en curso. Consciente de la envergadura, el alcance y el impacto que traerá en el sector cultural, el diputado, conjuntamente con su asesor Abil Peralta Agüero, iniciaron el debut del proyecto de ley, con la puesta en conocimiento a los que integran el sector de las artes visuales el pasado jueves 6 de septiembre en el Museo Bellapart. 
Con un lenguaje sencillo e irradiando un espíritu que busca el consenso, el diputado manifestó a los presentes su interés particular, que su proyecto de ley represente un cambio de paradigmas en cuanto al desarrollo del arte, la cultura y las industrias culturales en corto, mediano y largo plazo. 
No han salido las observaciones aún. Sin embargo, me causó grata impresión escuchar de “viva voz” del Presidente de la Comisión permanente de Cultura de la Cámara de Diputados su deseo de que se convierta en ley, en el menor tiempo posible, y solicitar de todos los presentes una transparente y amplia participación, para alcanzar el proyecto ideal, sin importar que tan sólo quede un artículo del proyecto originalmente sometido.
Posteriormente, Abil Peralta expresó que después haber cumplido el protocolo primario interno de la Cámara Baja, se ha puesto particular empeño para poner en manos de los ciudadanos, sin distinción de partidos políticos o ideológicos el proyecto en cuestión; el cual a su vez, se ha publicado para su libre uso y consulta en el portal de Cámara de Diputados de la República.
Iniciamos definiendo el oficio del proponente –oficio que lo será toda la vida– porque esta condición le confiere, a su categoría de legislador el don especial para la creación que tienen los artistas. En consecuencia la “ley Jiménez”, no ha de ser un mero instrumento de buscar notoriedad, ni para pasar a la posteridad sino, tiene que ser, el fruto de un ciudadano que refleje que viene de las entrañas del quehacer cultural, quien por demás tiene el mandato de su pueblo de hacer leyes justas para su nación y sus ciudadanos.
Y es precisamente esta condición, la que posibilitará que al concluir leer y analizar el proyecto que nos ocupa, nos aboquemos manos a la obra, en la búsqueda del consenso de lo que más conviene, ya que República Dominicana es uno de los países en el área del Caribe con más patrimonio cultural, material e inmaterial. Lo que supone una carga económica muy importante, costosa, en un momento económico que, a nadie se nos escapa, es muy delicado. 
Una “ley Jiménez” repensada y consensuada, vendría a producir una dinamización a través de entes privados muy positiva. Teniendo por deber ser plural y enfocada en favorecer un mercado no homogéneo con necesidad de recibir políticas de incentivos fiscales, cuyo principal objetivo será llevar a un número adecuado de personas a una forma de contacto adecuada con los artistas y, al hacerlo, alcanzar el mejor resultado posible y compatible con el logro de dicho objetivo. Resultado este, que situará de manera inequívoca al artista y a su producto en el primer plano de cualquier estrategia. 
Los dominicanos de la cultura, hemos anhelado una ley que favorezca la participación privada en las actividades de interés general, de manera igualitaria, entre pequeñas y grandes fundaciones, impulsadas por empresas, o no, que durante tantos años no han hecho otra cosa que promover e invitar a los dominicanos a conocer y apreciar la obra de sus artistas.
En definitiva, la visión del diputado plasmada en la “ley Jiménez”, tiene que ser la misma que la de otros grandes hombres, de países que se están enriqueciendo, y lo están haciendo muy bien mediante la explotación de su cultura, de sus espectáculos, de su riqueza patrimonial, de sus investigaciones e incluso de su enseñanza. Países que tienen en común unas políticas de mecenazgo bien consolidadas que premian a las empresas o a las personas físicas que invierten en esos ámbitos. 
Juntos asumiremos el compromiso para hacerlo realidad.

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