domingo, 15 de febrero de 2009

El arte y la crisis.


EDITORIAL

Hace tres semanas, el gobierno dominicano convocó una Cumbre por la Unidad Nacional frente a la crisis económica mundial. A contra pelo, se ha desatado una intensa labor de realización de exposiciones pictóricas individuales y colectivas, por parte de las galerías de arte de Santo Domingo. Las mismas se realizan a casa llena, coincidiendo hasta dos y tres por noche.

Pero no sólo aquí, se han intensificado las actividades propias de la comercialización del arte de manera simultánea, en todas partes del mundo. A modo de ejemplo, en España, en estos momentos, conjuntamente con la feria de arte más importante que tradicionalmente allí se celebra, ARCO Madrid 09; abrieron sus puertas paralelamente tres ferias más: Art Madrid, DEARTE y Flecha. Se interpreta que se ha desatado una guerra de ferias de arte y exposiciones alternas, confiados que, aún en tiempos de crisis, las ventas continuen siendo importantes.

Esto viene a ser la confirmación de que en los tiempos de crisis y especulación, es en donde el arte juega un papel como salvavidas para quienes tienen la visión, de que las obras de arte, representan un bien seguro de inversión.

Ante este fenómeno hay que estar atentos, para aprovecharlo y que no se nos vaya de la mano.

Nuestro país, todavía no ha alcanzado un pleno desarrollo del mercado del arte, que sea lo suficientemente fuerte de absorver todas las obras que circulan por las calles. Sin embargo, hay consenso de que el 2008 fue un año interesante. A las tradicionales galerías de arte, se han sumado casas de subastas y anticuarios, se promueve una feria internacional de arte, sociedades de inversión y la compra-venta a través de la internet. Hablamos también de sincerización de precios.

Pero algo no anda bien. A juzgar por las notas de prensa que se difunden en los medios tradicionales parece ser, que importa más quienes son las personas que concurren a las actividades que se inauguran, que las obras que se exhiben y los artistas. Estos pasan a un segundo plano. Se omiten referencias, fichas técnicas y características del arte de los expositores. Lo que desvirtua el objetivo de las mismas y las convierte entonces un mero encuentro social.
Es como si quisiera demostrarse, quien tiene mayor poder de convocatoria. Algo penoso. Pues el público que abarrota las capacidades de los espacios de las galerías, no permite que se aprecien las piezas que se exhiben. Esto a la vez impide que el comprador que asiste, pueda entonces ponerse en contacto con la obra, apreciarla, valorarla y adquirirla. Las posiblidades regrese por ella disminuyen. Pasado ese momento, pesa más la razón que la pasión. Se hacen las cuentas, se reflexiona y se concluye entonces con posponer la inversión para una mejor época.

Aprovechemos la crisis para promover la inversión en el arte, y no hagamos que el arte entre en crisis.

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